Si por algo destaca el Grand Slam de tenis, es por la presencia de todas las clases de pistas en los diferentes torneos de la competición. Los distintos tipos de superficie sirven para añadir variedad y dinamismo al juego de los dioses del tenis que participan en sus épicos partidos, siempre cargados de emoción y que tantas pasiones despiertan entre los amantes de las apuestas deportivas.

Desde las pistas duras del Abierto de Estados Unidos (US Open) y el Open de Australia a la tierra batida de Roland Garros, sin olvidarnos del césped de Wimbledon: las grandes estrellas del tenis masculino (ATP) y femenino (WTA) lucen su técnica en todo tipo de escenarios deportivos y dejan ver sus preferencias personales a través de sus puntos fuertes y débiles.

 

La importancia del tipo de pista

La cuestión de las pistas es muy relevante, especialmente cuando hablamos de tenis a nivel profesional. Cada tipo de pista afecta de manera precisa a la velocidad y al estilo de juego de los tenistas y ciertas técnicas se adaptan mejor que otras a cada tipo de pista en particular.

Este es el motivo por el que las grandes figuras del ATP suelen especializarse en un tipo de pista en concreto, en el que brillan con fuerza y logran exhibir su mejor juego para deleite de los aficionados.

Así, por citar un ejemplo, nuestro querido Rafael Nadal tiene por apodo el rey de la tierra batida. Un honor bien merecido, ya que el gigante español del tenis mundial se ha labrado año tras año una reputación de ser imbatible en torneos prestigiosos de tierra batida como Roland Garros con sus nada más y nada menos que 12 títulos en el popular torneo parisino. Ha logrado ganar en tierra batida más del 90% de los partidos disputados, ¿quién puede presumir de un récord así?

Rafael Nadal entrenando para la temporada de tierra batida (Fuente: Youtube)

 

O pensemos en Roger Federer, otro gigante del mundo del tenis, que ha dominado durante años las pistas de césped de todo el mundo, para terror de sus adversarios en citas míticas como Wimbledon. No nos olvidemos tampoco de Novak Djokovic, que domina claramente los torneos que se disputan en pistas duras: un tipo duro para un suelo duro.

Los mejores puntos de Federer en Wimbledon (Fuente: Youtube)

 

En definitiva, el tipo de pista afecta de múltiples maneras a la respuesta de la pelota, a su velocidad, al giro de la raqueta e incluso a la habilidad del tenista para moverse por la pista. ¡Es fundamental que pista y tenista sean uno solo! La falta de armonía entre la superficie de juego y el tenista no suele augurar nada bueno a nivel de resultados.

Así que, para que en tu próxima apuesta a los torneos de tenis tengas más probabilidad de éxito y aciertes en tus pronósticos, sigue leyendo para comprender las particularidades de cada pista de tenis. ¡Es una cuestión más importante de lo que parece!

 

Pistas de hierba

El césped o la hierba, es la única superficie de pista que cambia de manera significativa en el transcurso de un torneo, como sucede con Wimbledon, que dura dos semanas. La hierba no es inorgánico y, ciertamente, poca es la resistencia que puede soportar una pequeña planta que se ve pisada por un tenista que corre a toda velocidad de un lado a otro o que levanta la propia tierra cuando efectúa giros bruscos durante su juego para cambiar de dirección.

Así, en el primer día de un torneo como Wimbledon, la pista luce con un hermoso color verde en todas partes. Para la segunda semana de la competición, se observan grandes zonas marrones con tierra al descubierto y líneas de demarcación parcialmente desdibujadas.

Aparte de este aspecto cambiante, las pistas de césped destacan por ofrecer un rebote de pelota bastante consistente y muy rápido. A medida que la pelota golpea la hierba con el ángulo agudo típico de la mayoría de los saques de tenis, dobla las hojas del césped y se forma así una superficie bastante lisa sobre la que la pelota se desliza hacia delante sin dificultad.

¿Cómo afectan el juego?

Las pistas de césped ofrecen un juego rápido que exige especialmente un gran esfuerzo a nivel de brazos, ya que la pelota golpea la raqueta con más velocidad que en otras pistas. La cantidad de torsión que sufre el brazo aumenta a medida que la pista va desgastándose más y más, y los rebotes van volviéndose cada vez más difíciles de prever.

Estamos ante un tipo de pista con una superficie rápida e impredecible que tiende a minar la paciencia del tenista. Si a eso se le suma el aspecto resbaladizo y ligeramente húmedo, se añade todavía un mayor factor sorpresa si cabe. Sin duda, se trata de una de las pistas más emocionantes para jugar.

 

Pistas de tierra batida

Las pistas de tierra batida o de arcilla, como en Roland Garros, ofrecen un rico equilibrio entre ventajas y desafíos. La ventaja más apreciada por los amantes de este tipo de pistas es la absorción de los impactos que tienden a causar lesiones en las articulaciones de las piernas en los tenistas que más tiempo dedican a jugar al tenis. Su superficie arcillosa permite disfrutar de una gran suavidad en la planta del pie, que amortigua el desgaste propio de un juego tan exigente a nivel físico.

Muchos tenistas también valoran especialmente el juego más pausado que brindan estas pistas en comparación con las de césped y las de materiales duros: ofrecen más tiempo para alcanzar cada pelota y permiten apostar por un juego más resiliente, al poder dosificar el nivel de esfuerzo físico empleado. Eso sí, no son pistas aptas para jugadores que no tengan un fondo excelente. Esto explica por qué Rafa Nadal es un gigante invencible en este tipo de pista de tenis.

Rafa Nadal en la superficie de Tierra Batida

Rafa Nadal: el rey de la tierra batida (AP Photo/Michel Euler)

Ventajas de esta superficie

Una de las particularidades favoritas de los tenistas que se sienten a gusto en las pistas de tierra batida es la posibilidad de realizar deslizamientos sobre la tierra. Permiten efectuar frenadas más suaves y realizar golpes especiales que serían imposibles de realizar en otro tipo de pistas como las de suelo duro.

Por último, los tenistas aprecian la versatilidad de las pistas de tierra batida ante todo tipo de condiciones meteorológicas. En escenarios de lluvia, las pistas de tierra batida responden mejor que las de césped, impracticables en cuanto caen unas gotas, o las de materiales duros, peligrosamente resbaladizas pasados unos minutos de lluvia.

También ofrecen una superficie de temperatura agradable en cualquier circunstancia, algo que no puede afirmarse de las pistas duras, que pueden llegar a ser abrasadoras en las jornadas en las que el sol aprieta con especial fuerza.

 

Pistas duras

También conocidas como pistas de cemento o de asfalto, se trata del tipo de pista más común en la que juegan los tenistas, debido a que es el que requiere una menor inversión para su instalación y mantenimiento.

Pistas duras en tenis: superficie sintética o cemento

Novak Djokovic, el jugador actual más dominante en pista dura (AP Photo/Kamran Jebreili)

 

Una particularidad curiosa es que dentro de un mismo torneo, de edición a edición, puede cambiar el tipo de material utilizado. Este es un factor que está presente, por ejemplo, en las apuestas a la Copa Davis.

Algunos años incluso es motivo de polémica, porque no todos los participantes logran ponerse de acuerdo sobre la idoneidad del material empleado.

Controversias aparte, las pistas duras ofrecen una serie de ventajas innegables. Por una parte, ofrecen unos costes de mantenimiento contenidos y más reducidos que en las pistas de tierra batida o en las de césped. Basta con repavimentar cada cinco años aproximadamente, nada que ver con el mantenimiento constante que exigen las demás pistas de tenis.

Por otra parte, ofrecen una superficie uniforme que despeja incógnitas presentes en las otras clases de pistas, como la rugosidad o la uniformidad. Por último, ofrecen un equilibrio a nivel de velocidad de juego: más lentas que las pistas de césped y más rápidas que las de tierra batida.

Retos para los tenistas en las pistas duras

Ahora bien, las pistas duras también plantean retos especialmente complicados para todo tipo de tenistas. El principal desafío que deben encarar es el tema del desgaste de las articulaciones debido al gran impacto que se produce en los desplazamientos sobre este tipo de pistas.

La amortiguación del calzado del tenista es siempre importante, pero puede decirse que en esta clase de pistas adquiere una relevancia capital. Se trata, pues, del tipo de pista que más exige a nivel físico a los tenistas y no es raro que se registren en estas pistas mayores números de lesiones que en las otras dos de las que hemos hablado anteriormente. A este mayor riesgo de sufrir lesiones se suma la poca versatilidad de estas pistas cuando se dan condiciones meteorológicas adversas como calor o lluvia.

En resumidas cuentas, como habrás podido comprobar, cada pista es un mundo. Las diferentes clases de pistas plantean problemas distintos y ofrecen ventajas exclusivas a los tenistas. Eso explica que muchos de ellos traten de perfeccionar su juego en un tipo de pista en particular.


Ciertamente, resulta asombroso lo que puede cambiar un partido de tenis entre los mismos rivales si este se juega en pista de césped, en pista de tierra batida o en pista dura. Y tú, ¿con qué tipo de pista te quedas? ¿Cuál es tu favorita?

Las diferentes clases de pistas de tenis y su impacto en el estilo de juego (Fuente: Youtube)

 

* Fotografía de Portada: partido de exhibición en Palma de Mallorca (2007) con dos superficies en una misma pista: hierba y tierra batida. Propiedad de la imagen: AP Photo/Manu Fernandez

 

Sobre el Autor
Por
Iván García

Iván nos descubre en nuestro blog los entresijos del mundo del deporte.

Su formación en sociología y su experiencia por más de 9 años trabajando en 888 contribuyen a que nos pueda dar una visión global del sector deportivo y de los aspectos competitivos del juego.