Al mirar con retrospectiva una carrera estelar, mientras que algunos boxeadores tienen el privilegio de retirarse a una edad avanzada, otros lo hacen de manera prematura y con cierta punzada de pesar. Incluso ahora, algunos boxeadores todavía en activo están dispuestos a abandonar la industria de esta última forma, a menos que el destino intervenga drásticamente.

En este artículo repasaremos la trayectoria de varios boxeadores que siguen estando infravalorados, porque sus logros no han coincidido con sus habilidades (o viceversa), y algunos que simplemente fueron sobrevalorados antes de tiempo. Una información importante para nuestras apuestas deportivas y para las apuestas deportivas en directo.

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  • Ward: lo que podría haber sido

No es común ver a alguien disfrutar de su progresión mientras va ascendiendo de división en división como lo hizo Ward.
Hoy en día, hay algunos nombres que destacan como potenciales dinamizadores de este deporte, incluido Vasyl Lomachenko, la sensación dentro del peso ligero que se enfrentó a José Pedraza en diciembre de 2018. Si bien es solo uno más de los diferentes hombres que podrían dinamizar la escena en los próximos años, puede tratarse de toda una generación hasta el momento en que uno de ellos alcance un estrellato incontestable tras unos comienzos discretos.

En 2017, el boxeador «modelo» Andre Ward decidió retirarse a la edad de treinta y tres años, y lo hizo tras lograr ser el número uno del mundo libra por libra. Acumulaba tres cinturones en ese momento, posibilitándose un escenario de caos, aunque la ola perfecta de campeones indiscutibles en todas las divisiones sigue siendo difícil de alcanzar. Ward también se retiró con un récord de 32-0, y aunque lo hizo invicto, se trata de un récord que cada vez se ve más eclipsado por los hombres que han protagonizado la escena en 2018/2019, poseedores de los títulos de peso pesado que una vez pudo haber codiciado.

En lugar de ser comparado con Sugar Ray Leonard y Óscar de la Hoya, algunos considerarán a Ward un «aspirante» hasta el final de los tiempos. En la década anterior a 2017, Floyd Mayweather fue, sin lugar a dudas, el principal reclamo en los eventos PPV, y una estrella consumada. Aunque a Mayweather tal vez le ayudó su condición de peso pesado, la perspectiva de comercialización de Ward, especialmente tras el «Regreso del año», titular de Ring Magazine en 2016, no fue suficientemente capitalizada.

Bien podría suceder que el bombo residual de su victoria por knocaut contra Sergey Kovalev mantendrá su legado. Derrotar en su día a un hombre que dominó la división de peso supermediano fue un final apropiado para la carrera de Ward. Sin embargo, el hecho de que Ward viera el paso a la división de peso pesado como demasiado ambicioso indica que valoró la autoconservación por encima de un mayor reconocimiento.

Aunque las opiniones están divididas, los acólitos más fervientes de Ward afirmarán que su negativa a practicar una estocada a la división principal, o al menos enfrentarse a Adonis Stevenson, hizo que perdiera la condición del «mejor de todos los tiempos», que tenía casi al alcance de la mano.

 

  • Saúl Álvarez: ¿la definición de boxeador sobrevalorado?

Desde el punto de vista de nivel de popularidad, el púgil mexicano Álvarez siempre estuvo condenado a tener una relativa desventaja en la lucha contra los éxitos estadounidenses. A pesar de ser considerado casi un héroe nacional pasados los treinta, con un récord de 50-1-2 que incluye treinta y cuatro nocauts, algunos creen que Álvarez ha esperado demasiado tiempo para llegar a ese «momento» que realmente lo defina como uno de los grandes.

Aunque su victoria contra Gennady Golovkin (en «Canelo vs GGG 2») en septiembre de 2018 le dio dos cinturones, el hecho de que esa victoria fuera sometida a una decisión mayoritaria hace que los mayores escépticos de Álvarez carguen sus opiniones con municiones desfavorables. De hecho, fue la segunda decisión sucesiva a la que Golovkin lo había empujado; la primera, que se produjo exactamente un año antes de la revancha, fue considerada por algunos expertos como una decisión dividida a favor de Golovkin, en lugar del empate (mediante una decisión no unánime) que al final resultó ser.

Yendo más atrás, su letanía de bajo rendimiento incluye que Julio César Chávez Jr., el menos favorito, le hiciera sudar para lograr la victoria, que Floyd Mayweather lo derrotara con facilidad, y que ganar a Amir Khan por nocaut no fuese fácil.

Todavía hay ciertas esperanzas de que su pelea por el título súper mediano de la AMB contra Rocky Fielding (que tendrá lugar en diciembre de 2018) se vea dentro de muchos años como un momento decisivo en su carrera, incluso aunque las cuotas contra Fielding en las apuestas de boxeo sean asombrosamente elevadas.

 

  • Hablando de Chávez...

Tener un padre con un legado legendario en el cuadrilátero nunca es fácil, y las comparaciones entre el padre y el hijo son siempre inevitables. Si bien su récord es de 50-3-1, los problemas con el peso y el estilo de vida han socavado todas las posibilidades de que Chávez Jr. sea visto como la mitad de boxeador que fue su padre.

Él es tanto una víctima de las circunstancias como su peor enemigo, y las conexiones familiares con este deporte hicieron que acabase siendo entrenado por tíos, de los que se dice que han priorizado sus deseos de impresionar por encima de su hambre por la lucha. Cambiar a sus tíos por Freddie Roach en 2010 fue un paso en la dirección correcta, y un año después, Chávez había escalado hasta su primer título importante, ganando el cinturón de peso medio del CMB por decisión mayoritaria, arrebatándoselo a Sebastian Zbik.

También hay una sensación general de que su ética de trabajo parezca comparativamente deleznable. En opinión de algunos que también comparten este punto de vista, su propio nombre también ha influido para convencer a los jueces en algunas de sus victorias de decisión menos claras, como sus victorias contra el ya mencionado Sebastian Zbik, y la primera de sus dos victorias contra Brian Vera (en 2013), como ejemplos concretos.

Tanto como el peso y la autodisciplina han sido problemas ajenos al ring, de la misma manera sí lo ha sido la talla de los deportistas dentro de él o, más específicamente, la falta de esta en varios de los notables oponentes de Chávez. Se ha demostrado ser un hombre incapaz de ir a ninguna parte en las divisiones tras su castigada derrota contra Andrzej Fonfara.

 

  • ¿No hay espacio para Tyson?

En términos estrictos de logros tangibles, los hombres que previamente han logrado tres títulos del peso pesado no pertenecen a ninguna lista de boxeadores «sobrevalorados» o «por debajo del nivel exigido». Sin embargo, muchos creen que la victoria de Tyson Fury contra Wladimir Klitschko fue poco más que un «paso de testigo», donde un hombre mucho más joven reclama una victoria esperada contra un oponente en el final de su carrera deportiva y muy aletargado.
Independientemente de lo que la gente piense de la victoria de Fury esa noche, no se puede negar que la pelea en sí misma se convertirá en un espectáculo relativamente mediocre, que nunca estuvo cerca de justificar el bombo y las cifras de PPV. Su enigmática personalidad también le ha impedido centrarse como debiera en su hambre por la lucha.

Gracias al largo alcance de Fury y a su presencia dominante cuando se enfrenta a sus oponentes, puede tomarse algo tan trivial como una campaña de reclutamiento para darle a Fury la posibilidad de pelear y ocupar el lugar de Wilder como el titular actual del peso pesado del CMB. Sin embargo, su barbilla débil es un refugio para los «luchadores» clásicos, y encontrar a la persona adecuada para cambiar su mentalidad requiere mucho más ingenio que simplemente contratar al mejor entrenador que el dinero pueda comprar.

Solo una impensable combinación de victorias por KO, contra Deontay Wilder y Anthony Joshua, podrían ser la esperanza para cambiar la situación.

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