¿Puede MotoGP alcanzar las cotas de la Fórmula 1?

Es cierto que en Formula Uno, ninguna otra nación ha logrado aportar más de tres vencedores del título de campeón de Formula Uno, y es una estadística que parece estar lista para resistir el paso del tiempo pero ¿podemos compararlo con las apuestas motogp y la emoción de las motos...? ¿Y a nivel de audiencias de eventos deportivos en televisión?

Las carreras de F1 siempre han tenido un gran magnetismo a nivel comercial, pero eso no ha impedido que este deporte haya contemplado un estado de constante de evolución. Ahora, en la era de las zonas de DRS y la futurista HUD en el automóvil, el instinto de supervivencia que alguna vez se necesitó en las carreras de F1 ha cedido el paso a la habilidad técnica. Al parecer, la carrera se gana y se pierde mucho antes de que los coches lleguen a la pista, con los sospechosos habituales de Ferrari y Mercedes siempre en todas las quinielas para llegar al podio.

Para aquellos que quieren emoción imprevisible, la esperanza de vida de la F1 será cada vez más corta si el status quo de la dominación de Mercedes en la Fórmula Uno continúa. Por tanto, se pueden buscar otras alternativas en la realidad de las apuestas de motor. Aunque los eventos de carreras de GT, turismos y stock cars en general ofrecen más sorpresas, las historias menos aerodinámicas que hay tras ellos siempre serán un obstáculo en su intento por justificar una presencia más amplia en televisión.

Otros eventos como las carreras de resistencia y los eventos del WRC posiblemente tengan el mayor sentido de individualidad de todos, aunque se dirigen a un público muy específico. Con todo esto, el interés de aquellos que comienzan a sentirse hastiados con las carreras y apuestas de Formula Uno puede pasar de los coches a las motos en su búsqueda de entretenimiento relacionado con el combustible fósil.

 

¿La Fórmula 1 será «derrocada»?


MotoGP es, sin duda, el equivalente de la F1 en el mundo de las carreras de motos y también en lo que a apuestas deportivas se refiere. Y en España, a pesar de contar con dos pilotos en la F1, MotoGP es una competición que históricamente lleva más de una década dando muchos éxitos a los pilotos nacionales.

Muchos circuitos protagonistas de las apuestas a la Formula 1 ahora duplican su uso como parte del calendario de MotoGP, y a diferencia de la F1, los pilotos pueden ser «derrocados» al más mínimo error de juicio. Aunque en MotoGP hay favoritos al igual que en la F1, el factor de previsibilidad se ve reducido por los cambios más evidentes.

Para aquellos a los que les gustan los cuentos de hadas, especialmente los que implican el ascenso tangible de un corredor joven a la cima, MotoGP también ofrece un mayor sentido de la realidad por debajo de los líderes de primer nivel del deporte. Si bien ahora se está empeñando un mayor esfuerzo en la conducción de la Fórmula para publicitar y añadir glamour a los eventos de F2 y GP3, aún persisten ciertas dudas sobre la relevancia que pueda tener para la F1. En las carreras de la Fórmula 1 se ve si un conductor tiene o no tiene «eso» que le haga destacar, y aunque instituciones como la Ferrari Driving Academy pueden tener una gran capacidad en lo que se refiere a la formación de talentos, aún existe un consenso general de que solo aquellos que nacieron para ser los mejores, lo serán.

En Motos, las carreras de Moto3 y Moto2 tienen lugar por la mañana y a primera hora de la tarde del evento principal de MotoGP. Compartir un paddock con los mejores corredores del planeta es una experiencia inspiradora, que eclipsa la realidad de un piloto de fórmula junior mirando una pantalla. Aunque tres carreras de Moto equivalen aproximadamente a una carrera de F1, con tan solo una hora de descanso entre cada evento, también hay un sentido muy real de compromiso por parte del espectador. Si bien esto también puede desconectar de sus televisores a los menos apegados, sus crecientes capacidades de absorción no albergan dudas.


Rossi: un ícono, pero también una molestia

Para llegar a ser un verdadero fenómeno global en las apuestas de motor, equivalente al de la F1, urge que cada año haya auténticos contendientes al título de países distintos de Italia o España. Si bien en el siglo XXI los corredores no europeos están ganando la carrera más importante, dos grandes rivales han conspirado para evitarlo, en gran medida para alcanzar el éxito. En la década de los 2000, Valentino Rossi fue considerado como el Michael Schumacher de MotoGP, ganando título tras título, convirtiéndose también en el primer piloto en ganar títulos en cuatro categorías de cilindrada diferentes.

Si los 2000 pertenecieron a Rossi, entonces su archirrival, el español Marc Márquez es indudablemente el hombre de la década de los 2010. Es visto por los seguidores de Rossi como un usurpador, y con Márquez subiendo las apuestas del «título mundial» junto a Jorge Lorenzo, que comenzó septiembre con probabilidades de ser el favorito, España ahora es la potencia definitiva de MotoGP.

En lo que respecta al público británico, no tuvieron muchos incentivos para prestar atención a MotoGP hasta el 21 de agosto de 2016. Ese día, los pilotos británicos John McPhee y Cal Crutchlow encabezaron los podios respectivos en sus eventos de Moto3 y MotoGP del Circuito de Brno. El triunfo de Crutchlow terminó con más de tres décadas de pesares sin victorias para los pilotos británicos de MotoGP, y aunque tuvo poco que ver con la carrera por el título, será visto como un día decisivo del deporte, si alguna vez se repite el triunfo en la F1 en igualdad de condiciones y en las costas de Gran Bretaña.

 

El estrellato y la accesibilidad son la clave del éxito

Aunque los índices de audiencia siempre están abiertos a la manipulación y a la interpretación errónea, existe una creencia cada vez mayor de que las cifras de espectadores de la F1 llevan ya varios años en declive, mientras que las de MotoGP continúan creciendo. Sin embargo, MotoGP debe promocionar mejor a sus pilotos para aprovechar cualquier «cambio de poder» que los seguidores más objetivos de las carreras crean que existe.

La verdad amarga es que todos pueden reconocer una imagen de Lewis Hamilton. Sin embargo, muestre una imagen de Cal Crutchlow a alguien que no sea un ardiente seguidor de MotoGP, y habría mucho de rascarse la cabeza y expresiones vacías. Dentro de MotoGP, las personalidades necesarias para un mayor éxito comercial están ahí, al igual que el interés del público al otro lado de la pantalla del televisor. Ahora todo lo que se necesita es un poderoso catalizador en los medios más generales para comercializarlo de mejor manera.

Todo el mundo quiere rociarse con champán en lo alto del podio en lugares tan ilustres como Mónaco o Monza después de salir heroicamente de una cabina. Sin embargo, cuando un hombre de un lugar tan anodino como Stevenage aparece repitiéndolo varias veces, la esperanza de vida del mágico factor «de cuento de hadas» que los aficionados disfrutaron por primera vez tras ganar el título de 2008 va sumando años.

 

Una oportunidad perdida en Gran Bretaña

Eso es algo que los defensores de MotoGP en todo el mundo harían bien en meter en la cabeza a los pilotos de sus respectivos países nativos, empezando por la audiencia nacional, con miras a la expansión del éxito y el talento que sigue pendiente. Gran Bretaña no es una excepción en ese sentido, y el tiempo se acaba para el sentido inicial de magia creado por la victoria de Crutchlow de 2016.

Crutchlow es de Coventry, una ciudad de clase trabajadora que es eclipsada por la vecina Birmingham, aunque literalmente surgió de sus cenizas después de la Segunda Guerra Mundial. De ahí salió un hombre que rompió una maldición de treinta y cinco años, haciéndolo a pesar de tener una máquina inferior, ganando con solo su habilidad y astucia en la pista. Sin embargo, la oportunidad de usar esa narrativa, con miras a darle el mismo estatus exaltado que Hamilton (tras perder el título de Formula 1, que acabó en manos de Nico Rosberg), llegó y pasó, a mayor escala, en apenas un suspiro.

Es ese tipo de accesibilidad que los defensores de MotoGP británicos deben inculcar a esas mismas audiencias impresionables si en el futuro se quiere disfrutar de algún tipo de paridad con con el ver formula 1. Si bien la parafernalia que rodea a los deportistas es un factor obvio en la creación de héroes dentro de cualquier deporte, las historias de fondo y sus contribuciones a la bandera que portan son materia prima suficiente para que funcione, también en las apuestas deportivas online.

 

Foto de portada: AP Photo/Gemunu Amarasinghe

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