No hay una sola temporada en la que no haya una polémica entre dos pilotos que compiten por el mismo constructor. Hablamos de Formula Uno, aunque en las apuestas de motor, también encontramos controvertidas relaciones entre miembros de un mismo equipo en otras disciplinas... como en MotoGP... ¡qué os vamos a contar si sois aficionados a las apuestas online!

Y este problema se agrava cuando hay dos pilotos fuertes en la escudería son buenos y obtienen resultados destacados... así que la lucha de egos se transforma en una lucha por las mismas posibilidades de alcanzar gloria.

Esta lucha de poderes ha sido abanderada por Mercedes dede mediados de la década de 2010 Quizás el ejemplo más notable de todo esto sea la rivalidad que hubo entre Nico Rosberg y Lewis Hamilton, que competían para Mercedes en una época en la que Hamilton ganara el título de manera consecutiva en 2014 y 2015, 2016. Pero entonces, fue el año de Rosberg. 

Aunque hubo muchos críticos que creyeron que su estilo de carrera era más bien un reflejo de su interés propio a nivel profesional que el deseo de competir para Mercedes, ésta fue la escudería favorita absoluta para ganar el título, según las apuestas a la Formula Uno. La retirada inesperada del alemán, casi inmediatamente después de completar la temporada en la que ganó el título, pareció confirmar las creencias de que había emprendido su carrera con Mercedes para llegar tan lejos como fuera posible.

Eso no quiere decir que Hamilton estuviera libre de pecado, y como "primer" piloto designado para Mercedes en las dos temporadas que ganó el título, sus jefes le concedieron una cantidad significativa de libre albedrío, sabiendo que la combinación de su habilidad de conducción natural y la máquina incomparable de Mercedes no podría fallar.

Además de los puntos que se escapan por estas luchas en la pista, también hay una posible reacción en cadena más allá de las clasificaciones de los constructores, ya que el dinero del premio habla cada vez más alto. En los últimos años, algunos equipos de éxito, como McLaren y Williams, se han visto excluidos de las altas esferas de la tabla de constructores simplemente porque el lugar de un segundo Mercedes en el podium a veces -en esa época- ese puesto lo ocupó un Ferrari o un Red Bull.

Yendo más atrás, otras rivalidades entre equipos como la Nelson Piquet contra Ayrton Senna y la de James Hunt contra Niki Lauda, demuestran que esto no es nada nuevo. Sin embargo, ahora, con una diferencia más acusada entre los puntos que se le otorgan al piloto primero y los que se le otorgan al segundo, parece que no tiene mucho sentido identificar a los pilotos como compañeros de equipo.

Tal vez un término más adecuado sería "dos pilotos con los mismos colores distintivos y el mismo uniforme" y, en comparación con otros deportes, parece que hay poco espacio para la camaradería fuera de la pista.

En cuanto a si en principio esta es la situación ideal o no, por lo general a los aficionados a la F1 les interesa más el espectáculo de precisión de la ingeniería, que se convierte en pura velocidad, y en las pasadas sublimes en la pista. Si bien la dinámica convencional del juego en equipo parece distorsionada más allá del puro reconocimiento en la F1, algunos dirían que el carácter absurdo de las rivalidades entre equipos es lo que hace que la F1 sea un deporte que realmente se deja ver en esta época de rivalidad de Mercedes contra Ferrari altamente predecible.

 

Rivalidades en MotoGP - El orgullo nacional

Curiosamente, esto no es tanto el caso en otras formas de deportes de motor. En MotoGP, por ejemplo, donde sólo hay seis constructores diferentes, pero con varios equipos aliados a cada uno, la cosa es un poco diferente. En este caso, es muy común que dos compañeros tengan la misma nacionalidad, y esto a menudo evita que surjan los aspectos más negativos de la rivalidad entre equipos.

Quizás el ejemplo más destacado sea el del equipo Repsol Honda, que tiene una rica historia de éxitos, con dos pilotos españoles rodando sobre un par de motos Honda RC213V. Esos hombres son Marc Márquez y Jorge Lorenzo, que comparten varios títulos ganados solo en esta década.

Sea cual sea la rivalidad que puedan tener entre ellos, se ve atenuada de alguna manera por la bandera común bajo la cual corren y, con Italia como único otro país con posibilidades reales de ser un rival que dé la talla en el campeonato, los seguidores del dúo Repsol mencionado anteriormente detestarían que cualquiera de sus rivales, como Andrea Dovizioso y Valentino Rossi, se hicieran con el título.

 

NASCAR - Vigilando al número uno

Mientras que la posición de un equipo en MotoGP y F1 se correlaciona directamente con la influencia que tenga sobre el deporte, otras formas de deportes de motor ponen menos énfasis en que un constructor (o equipo) obtenga la mayor cantidad de puntos.

La NASCAR, por ejemplo, tiene más que ver con el individuo. Podría decirse que se encuentra en el extremo opuesto del espectro de MotoGP, aunque eso no quiere decir que los compañeros de equipo nunca se presten ayuda táctica.

Esto se debe principalmente a la dinámica de clasificación para la fase de «eliminatorias», en la que simplemente ganar una carrera garantiza el progreso. La variedad de diferentes equipos en la pista supera cualquiera de las dos disciplinas de carreras más importantes de Europa a la vez y, si bien puede haber hasta cuatro o cinco corredores que representan al mismo equipo en la pista, puede haber varios equipos que forman parte de un mismo conductor.

En la práctica, esto significa que hay un número significativo de pilotos que simplemente buscan ser el número uno en la NASCAR, y esto les permite ser tan desestabilizadores como deseen. En cuanto a pilotos específicos que tengan rivalidades entre equipos, estos se limitan principalmente a aquellos pilotos que compiten por los equipos con la mayor presencia en el campeonato pero que aún no han establecido un piloto «líder» ante los aficionados, patrocinadores y expertos en la carrera.

Hendrick Motorsport, por ejemplo, cuenta con un piloto experimentado en la persona de Jimmie Johnson, pero se habla de su «antorcha» cuando el piloto principal del equipo pasa a ser el joven Chase Elliott, que se ha establecido como uno de los más grandes prodigios modernos de la NASCAR. Luego está Joe Gibbs Racing, el equipo que básicamente llegó a ser en la NASCAR lo que Mercedes era (y es) a mediados de la década de 2010. En la actualidad, Denny Hamlin y el favorito en las apuestas a que ganará la copa actual, Kyle Busch (ambos personalidades muy populares en la Fantasy NASCAR), compiten por ser el mejor piloto de Joe Gibbs, cuyo halo no oficial parece garantizar cierto grado de invulnerabilidad, tal y como hizo para Kyle Busch durante su verano casi impecable de 2015.

 

Rivalidad lejos de los circuitos

En los deportes de campo, las rivalidades entre equipos se manifiestan de una forma mucho más esporádica y espontánea. Como todos saben, la «rivalidad» es demasiado cercana a las «desavenencias» para encontrar consuelo, y las desavenencias pueden destruir equipos.

Por esa razón, las rivalidades dentro de los equipos deportivos suelen ser generalmente amistosas; se puede encontrar un ejemplo típico en el campo del PSG. Sin ningún otro equipo de la Ligue 1 que se pueda igualar a los parisinos, todo lo que queda por determinar es quién terminará siendo el jugador del año del club, si Kylian Mbappe o Neymar Jr.

Una situación similar también se producirá en la Juventus, el Barcelona y, posiblemente, el Bayern de Múnich, donde dos jugadores diferentes compiten por los honores personales. Aparte de destruir un equipo desde dentro, arruinar una carrera personal o las vidas de otros, no parece existir la manera correcta o incorrecta de seguir los movimientos de una rivalidad entre equipos, algo que siempre va afectar a nuestras apuestas de fútbol.

Añaden sabor a los procedimientos y, en última instancia, garantizan que los involucrados sean recordados, para bien o para mal, de una forma mucho más prominente que aquellos que no lo hacen.
 

Sobre el Autor
Por
Iván García

Iván nos descubre en nuestro blog los entresijos del mundo del deporte.

Su formación en sociología y su experiencia por más de 9 años trabajando en 888 contribuyen a que nos pueda dar una visión global del sector deportivo y de los aspectos competitivos del juego.